La economía colombiana presenta bajos niveles de diversificación y sofisticación del aparato productivo y de sus exportaciones, las cuales se encuentran concentradas en pocos productos, principalmente en bienes primarios. Es por ello que apostarle al desarrollo y profundización de las actividades catalogadas como economía naranja representa una oportunidad para que nuevas actividades económicas le aporten al crecimiento económico del país.

El Departamento Nacional de Planeación (DNP) ha planteado el desarrollo de las actividades de la economía naranja bajo los lineamientos de la Política Nacional de Desarrollo Productivo (PDP), definidos en el Documento CONPES 3866. En este sentido, la política pública para el desarrollo de la economía naranja busca definir claramente las actividades que componen este “macro sector”, resolver las fallas de coordinación, a través del desarrollo de la institucionalidad requerida, y proveer los bienes públicos indispensables para el desarrollo de sus actividades.

En las Bases del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2022, Pacto por Colombia: Pacto por la Equidad, se abordan los mencionados aspectos, que son la base para la formulación de los lineamientos de la Política Integral de la Economía Creativa (Política Naranja), estipulada en la Ley 1834 de 2017, conocida como “Ley Naranja"

“En este artículo se busca reflejar el potencial de los sectores de la economía naranja en el mundo y la oportunidad que tiene el país de aprovechar el potencial de las industrias culturales y creativas para sofisticar y diversificar la producción nacional y las exportaciones. Así mismo, se presentan los objetivos del PND 2018-2022 para dar solución a las fallas de mercado y de gobierno que afrontan las actividades de la economía naranja, y así promover el desarrollo empresarial en estos sectores.

Potencial de la economía naranja 

El aparato productivo colombiano y sus exportaciones se han caracterizado por presentar bajos niveles de diversificación y sofisticación. Las exportaciones de Colombia son de baja complejidad, situación que se explica por la dependencia que tiene el país de bienes primarios como petróleo crudo, carbón y café sin tostar ni descafeinar. Comparativamente, Brasil, Latinoamérica y la Alianza del Pacífico tienen niveles de complejidad media en sus canastas de exportaciones; mientras que México presenta un nivel de complejidad alto en sus exportaciones. Adicionalmente, a nivel de producto las exportaciones son moderadamente concentradas debido a que el país tiene una alta dependencia de los bienes mine-ro-energéticos, principalmente el petróleo, el cual representó cerca del 29 % de las exportaciones totales.

En este contexto, las industrias culturales y creativas, denominadas como economía naranja, representan una oportunidad para la sofisticación y diversificación del aparato productivo colombiano, y en particular de su canasta exportadora. Así mismo, pueden contribuir a la generación de empleo, valor agregado y a potenciar la innovación.

A nivel mundial las industrias creativas y culturales generan ingresos por alrededor de USD 2,25 billones, equivalente al 3% PIB mundial, y emplean a casi 30 millones de personas (Ernst & Young, 2015). Los sectores más sobresalientes debido a su alta participación en la generación de ingresos y empleos son las artes visuales y la televisión, acumulando casi 40% de las ventas totales y 35% de los empleos de estas industrias.

En materia de comercio exterior, se observa un fuer-te crecimiento de las exportaciones mundiales de bienes creativos, tras pasar de cerca de USD 208 mil millones en 2002 a USD 509 mil millones en 2015. Las exportaciones de diseño representan 62,4% del total de las exportaciones de bienes creativos, seguido por artes visuales (10,5%), nuevos medios (8,3%), artesanías (7%), edición de libros, revistas y periódicos (6,6%), audiovisuales (4,3%) y, por último, los montajes artísticos (0,9%). Las exportaciones de este tipo de bienes son lideradas por China, con cerca de USD 168.507 millones, cifra equivalente a 33% del total de las exportaciones mundiales de bienes creativos, seguido de Estados Unidos (USD 40.504 millones) y Francia (USD 34.446 millones) (UNCTAD, 2018; UN-Comtrade).

Por su parte, en 2015 las exportaciones de servicios creativoS. fueron equivalentes a casi 19% de las exportaciones totales de servicios en las economías desarrolladas (UNCTAD, 2018). El mercado de servicios creativos más grande a nivel mundial es el estadounidense, en el cual, las industrias cinematográficas y de entretenimiento recaudaron USD 10,3 mil millones en ingresos en los recibos de taquilla en 2015 (UNCTAD, 2018).

No obstante el gran dinamismo de las industrias creativas y culturales en el mundo, América Latina representa tan sólo 6% de los ingresos totales de estas industrias, y únicamente participa de la quinta parte de los ingresos percibidos por América del Norte. A su vez, la región concentra 7% del total de empleos generados en las industrias creativas y culturales, equivalentes a menos de la tercera parte de los empleos generados en América del Norte.

En contraste, de acuerdo con la Cuenta Satélite de Cultura del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que no cobija la totalidad de las actividades que hacen parte de la economía naranja, en 2016 el valor agregado de las actividades culturales ascendió a $8,4 billones a precios corrientes, y entre 2015 y 2017 generó una oferta de trabajo equivalente a tiempo completo de promedio 240.000 personas.

En suma, las industrias culturales y creativas presen-tan una gran oportunidad de crecimiento en el país, con relación a su relevancia para la economía global. El país no debe ser ajeno a esta situación, y reconocerla como una oportunidad para sofisticar y diversificar tanto la producción, como las exportaciones. Para ello, Colombia debe reivindicar y valorar el potencial del su acervo cultural, así como el poder distintivo y la originalidad de las creaciones colombianas.

Actividades que hacen parte de la economía naranja 

Si bien no existe un consenso a nivel global sobre el significado, uso y actividades concernientes a las industrias creativas y culturales, denominadas economía naranja, este término se utiliza para agrupar a todas las industrias que generan derechos de autor, patentes y marcas comerciales a partir de expresiones culturales y creativas, o exclusivamente a las industrias que producen contenido creativo y artístico (Oxford Economics, 2013).

Según el Departamento de Cultura, Medios y Deportes del Reino Unido, las industrias creativas hacen referencia a actividades que aluden a la habilidad, el talento individual, la creatividad, el potencial para la creación de empleos y riquezas a través de la generación y la explotación de la propiedad intelectual (Burns Owens Partnership Consulting, 2010). Sumado a esto, las industrias culturales y creativas también pueden ser consideras como aquellas que combinan la creación, producción y comercialización de contenidos creativos intangibles de naturaleza cultural, incluyendo toda producción artística, la arquitectura y la publicidad (UNESCO, 2013).

Con el objetivo de definir las actividades que hacen par-te de la economía naranja de forma amplia e incluyente, en las Bases del PND 2018-2022, se estipula que este comprende las actividades relacionadas con la creación, la producción y comercialización de bienes y servicios basados en contenidos intangibles de carácter cultural y creativo, que en la mayoría de los casos son objeto de los derechos de propiedad intelectual (DNP, 2019).

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