Convertirse en el brazo operativo de la economía naranja es una labor quijotesca por donde se le mire. El SENA –a quien el presidente Iván Duque le encomendó esta labor desde el primer día de su mandato– ha hecho lo propio para estar a la altura de semejante encargo. Sobre todo, porque esta confianza puesta en la institución se traduce en un largo etcétera de oportunidades para aportar al desarrollo del país con legalidad, emprendimiento y equidad, teniendo en cuenta la posibilidad de llegar a la Colombia más apartada (con sus 33 regionales y 117 centros de formación) y su peso dentro del ecosistema de las industrias creativas, el cual representa el 2.9% de la producción nacional y una oferta laboral de más de 247.000 empleos.

La meta del gobierno nacional, en el cuatrienio, es alcanzar el 6% y sumar más de 83.000 nuevas ofertas de trabajo en este sector.

Lo cierto es que la economía naranja –que hace referencia a los sectores relacionados con la creación, producción y comercialización de bienes y servicios basados en contenidos intangibles de carácter cultural y creativo, el patrimonio y las creaciones funcionales, que en muchos casos pueden protegerse por los derechos depropiedad intelectual–, se convirtió en un importante proyecto de país.

En dicho proyecto el SENA ha trabajado mancomunadamente y de manera decidida con diferentes entidades del Estado. Y esta iniciativa ha sido tan contundente que ahora cuenta con un Consejo Nacional de Economía Naranja (integrado por los ministerios de Cultura, Interior, Hacienda, Trabajo, Comercio, Industria y Turismo, Educación, TIC, el DNP, el DANE, el SENA, Dirección Nacional de Derecho de Autor y FINDETER); sumado a un Viceministerio (dentro del Ministerio de Cultura), unos bonos naranja (emitidos por Bancóldex), que se convierten en recursos para apoyar nuevos emprendimientos y un “pacto por la protección y promoción de nuestra cultura y desarrollo de la economía naranja”, como quedó descrito en el Plan de Desarrollo, entre otras acciones.

Transformación cultural 

En ese sentido, la labor del SENA ha sido desde adentro hacia afuera, desde el centro a la periferia. Es decir que estamos llevando a cabo una trasformación cultural al interior de la entidad, empoderando a cada uno de los colaboradores – en todas las regionales – para poder entender los conceptos de economía naranja, su normatividad, el relevante papel que va a jugar la entidad, sus roles, objetivos e indicado-res, y todo el trabajo que tiene por delante para, por ejemplo, el diseño e implementación de la oferta, operación y medición de la contribución a este sector.

Cabe anotar que la política de economía naranja en Colombia se está desarrollando alrededor de las 7 ies, concepto extraído del libro “La Economía Naranja: Una oportunidad infinita” (Felipe Buitrago - Iván Duque) del Banco Interamericano de Desarrollo. Estas íes conforman su columna vertebral:

1. Información: conocimiento

2. Inspiración: creación innovadora, audiencias, mentalidad y cultura.

3. Inclusión: formación y talento humano para las artes, el patrimonio y los oficios del sector creativo.

4. Industria: asistencia técnica para el emprendimiento creativo.

5. Integración: internacionalización, mercados locales y posicionamiento.

6. Infraestructura: bienes públicos, encadenamientos productivos y clúster.

7. Instituciones: gobernanza y financiación.

¿Qué significa entonces para el SENA ser “El brazo operativo de la economía naranja”? Sobre las ies hemos estructurado un modelo usando los pilares misionales de la entidad para entender cómo lo hacemos realidad. Mediante el Sistema Nacional de Formación para el Trabajo contribuimos al fortalecimiento del talento humano del país, con formación gestionamos educación profesional integral a través de estrategias pedagógicas innovadoras con criterios de pertinencia y calidad, con empleo velamos para que los colombianos y egresados SENA puedan acceder a trabajo de calidad, digno, formal y decente, y con emprendimiento asesoramos y entrenamos a los colombianos para la creación de empresas con potencial de sostenibilidad y escalabilidad empresarial, y que generen más empleos.

La tarea de estos pilares es estimular a los ciudadanos y empresarios –la razón fundamental por la que trabajamos cada día en el SENA– con mayor inclusión, inspiración, industria e información. Estas buenas acciones, sin embargo, requieren de instituciones aliadas y de la infraestructura que dispone el SENA en todo el territorio nacional.

Un quehacer que requiere de enormes porciones de innovación y de cooperación internacional, como ejes transversales que impulsan esta columna vertebral y se convierten en financiación, adaptación de conocimiento, capacidades y metodologías.

Oferta de formación

En perspectiva, el objetivo que se ha trazado la entidad en 2019 tiene que ver con el desarrollo de las industrias creativas y la economía naranja. En consecuencia, la institución va a lanzar una oferta de formación con énfasis diferencial de esa economía, promover la creación de empresas y empleos a través del emprendimiento, especialmente cuando la apuesta es potencializar ese brazo operativo.

Por otro lado, el SENA debe identificar las necesidades de normalización y certificación de competencias laborales, cualificaciones y formación profesional con las empresas naranja; así como los expertos en estos sectores de la economía naranja. Adicionalmente, capacitar y motivar a ciudadanos, aprendices e instructores en estas áreas.

Pero también, a través de SENNOVA, instruir a los actores del sector en la protección y valoración de la propiedad intelectual con transferencias de conocimiento, apoyados por la Dirección Nacional de Derechos de Autor y, además, en la creación de una política de propiedad intelectual en el SENA junto con la comisión intersectorial que maneja estos asuntos.

Y con el fin de tener información que le permita tomar decisiones a los ciudadanos, empresarios, academia y sector público, el SENA hará un análisis de la tendencia de las ocupaciones y pertinencia de los programas de formación, así como del emprendimiento naranja, para una mejor toma de decisiones en la institución y en el ecosistema. Con dichas acciones y aprovechando esta inspiradora coyuntura, el SENA no escatimará ningún esfuerzo para consolidarse como el brazo operativo de la economía naranja.

 

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